Hay que decirlo sin rodeos: el Mundial de Clubes que se jugó en Estados Unidos fue una delicia total . Una mezcla de espectáculo, sorpresas, goles de todos los sabores y colores, y ese aroma a mundial que ya se empieza a sentir con fuerza. Para muchos, este torneo venía con dudas, críticas anticipadas y algo de desdén. Pero al final, fue una fiesta del fútbol y, para los que lo vimos completo, una experiencia gratificante que no se va a borrar fácil. Un torneo que empezó tibio… pero explotó Seamos honestos: cuando uno oye “Mundial de Clubes”, lo primero que viene a la cabeza es un torneo que muchas veces parece armado solo para que el campeón de Europa levante otro trofeo. Pero esta vez fue diferente. Estados Unidos lo organizó con todo , y lo mejor: los equipos latinoamericanos se metieron en el corazón del torneo como si se tratara de una Copa Libertadores cargada de adrenalina mundialista. El ambiente fue brutal. Estadios llenos, hinchas de todo el planeta y una vibra que sol...